Salmonete al horno

 

 

ISO, VELOCIDAD, DIAFRAGMA Y UN POQUITO DE SAL

Salmonete al horno

La forma de preparar el salmonete al horno es muy parecida al sargo, salvo la enjundia.

Dado que es un pescado más suave, mejor no metemos pimientos, dado que anularían su sabor.

Hagamos alguna pequeña aclaración sobre su valor nutritivo, pues considero que es interesante en este pescado:

El salmonete se incluye dentro de los pescados semigrasos. Posee casi 4 gramos de grasa por cada 100 gramos de porción comestible, aunque no tiene un contenido proteico elevado, pero sí de calidad, pues sus proteínas contienen todos los aminoácidos esenciales.

Contiene vitaminas B1, B2 y B3, aunque no en cantidades significativas como otros pescados. En cuanto a los minerales, el salmonete contiene fósforo, potasio, magnesio y yodo.

Lo que sí, es muy rico en yodo, lo que es bueno para el buen funcionamiento de la tiroides como para las embarazadas.

 

 

 

 

Los ingredientes son:

- Salmonete (de los grandes). Uno por persona

- Cuatro patatas

- Una cebolla

- Medio limón

- Aceite de oliva

- Sal

- Vino blanco

 

Paso 1

Pelamos, limpiamos y cortamos las patatas como si las fuéramos a hacer a lo pobre, es decir, en láminas de unos 3 mm de grosor.

Cortamos la cebolla en juliana.

Les echamos la sal.

Paso 2

Freímos los ingredientes anteriores en aceite de oliva bien caliente.

Paso 3

Una vez que estén casi al punto, los sacamos de la sartén y los pondremos en la bandeja que vayamos a utilizar para el horno, como haciendo una cama para el pescado.

Paso 4

Limpiamos el pescado y lo ponemos encima de la cama de verduras. Le echamos un chorrito de vino blanco, de limón, de aceite de oliva crudo y sal. Le damos la vuelta y procedemos de la misma manera. Como final, le haremos unos cortes perpendiculares e introduciremos unos limones.

Paso 5

Lo llevaremos al horno precalentado a 180 ºC durante una media hora. Para saber si está, aprovecharemos en los cortes que hemos hecho para el limón, e intentaremos apartar la carne de la espina. Si se aparta sin trabajo, ya está, sino, lo dejaremos un pelín más.

Buen provecho, aunque a la hora de comer hay que tener cuidado con las escamas, pues son muy fuertes y no se las puede eliminar bien a la hora de limpiar el pescado.

 

 

 

 

 

Ñam

© 2014 Minia García buzon@lacocinademinia.es