Guiso de chocos con tomate

 

 

ISO, VELOCIDAD, DIAFRAGMA Y UN POQUITO DE SAL

Guiso de chocos con tomate

 

 

Sorprende lo mucho que les gusta a los niños este plato, que por otro lado, también es de los perfectos para dejar preparado de un día para otro.

Eso sí, lo de congelar, como que no, acordaos que las patatas no se pueden congelar, y al estar hecho también con la fécula no queda bien.

Así que nada, a comerlo todo en el día que bien que se puede.

Los ingredientes son:

 

- 500 grs de chocos

- Medio pimiento verde

- Medio pimiento rojo

- Media cebolla

- 1 vaso de vino blanco

- 1 vaso de caldo de pescado

- Sal

- Dos cucharadas de tomate concentrado

- Aceite

- Tres patatas medianas

 

Paso 1

Picamos muy menuda la cebolla con los pimientos.

Paso 2

Doramos en la olla hasta que ablanden.

Paso 3

Cortamos los chocos en trozos pequeños y los agregamos a la olla.

Una vez que blanqueen agregamos el resto de los ingredientes y subimos el fuego unos cinco minutos.

Paso 4

Mientras tanto pelamos y cortamos las patatas en cuadrados rompiendo el final del corte, para que suelten la fécula.

Dejamos cocer a fuego fuerte durante 20 minutos. Rectificamos el punto de sal.

Buen provecho

 

Los consejos de Gemma:

Guisito de chocos ….cómo un animal tan poco agraciado a la vista y que Richard Fleischer llevó a la gran pantalla en forma de monstruo asesino, puede estar tan bueno.

A este cefalópodo se le denomina “choco” en Galicia, y también en Andalucía, pero también se conoce como sepia, jibia, cachón o chopo y es típico de muchas cocinas tradicionales como la mediterránea, la vasca, la andaluza, la griega, la japonesa o la china. Es muy utilizada y demandada en el este asiático, donde es desecada y troceada para consumir como aperitivo.

También es especialmente popular en Italia, donde se usa en la receta de arroz negro con sepia. En Croacia existe una receta similar, que probablemente tiene su origen en Venecia y se extendió a lo largo del Adriático. En la cocina española, especialmente en las regiones costeras, también se usa la tinta de sepia en varios platos de arroz, pasta y pescado.

Las maneras más habituales de prepararlo es a la plancha, frito o rebozado y guisado (con diferentes salsas o en su tinta). En Galicia son famosos los chocos en su tinta y la empanada de chocos. Una localidad que está fuertemente unida a este cefalópodo es Redondela, en la Ría de Vigo, donde todos los años celebran el 2º fin de semana de mayo la “Festa do Choco”, y ya van por la 28ª edición. Las habitantes de la zona reciben el nombre de “choqueiros” y hasta el equipo de fútbol se denomina Club Deportivo Choco. De hecho, Los marineros han creado un “vivero” natural para chocos en el entorno de la Illa de San Simón, arrojando al mar ramas de pino, que luego son ancladas al fondo y así las hembras acuden a esta “zona residencial” para desovar.

Los chocos también son muy típicos de la zona de Mugardos, al sur de la ría de Ferrol, donde los hemos probado más de una vez en las fiestas del Carmen, junto al pulpo a la mugardesa. Allí el guiso de chocos no lleva tomate y el pimiento es sólo verde. Además las patatas, en vez de ir en el guiso se cuecen aparte con laurel y se sirven machacadas, con un chorrito de aceite virgen, acompañando el guiso.

La mejor temporada para el choco va desde el mes de junio hasta final de año (diciembre), aunque se puede encontrar en los mercados a lo largo de todo el año.

En el momento de la compra, le pediremos al pescadero/a que nos los limpie para guisar, retirando el pico, las vísceras y la concha calcárea interior. Si tiene habilidad también puede retirar cuidadosamente la bolsa de tinta, que podemos congelar para elaborar otros guisos.

Para cocinar bien los chocos y que queden tiernos es importante el tiempo de cocción: o los cocinas 3-4 minutos (por ejemplo a la plancha) o los cocinas entre 20 y 35 minutos. El término medio deja los chocos duros o chiclosos. Otro truco es eliminar la membrana fina que recubre el choco por su interior y exterior (es algo latoso, pero ayuda). En recetas en los que se cocina entero le podéis hacer cortes superficiales y romboidales en toda su superficie, o cortarlo en trozos pequeños para guisos como éste.

Otro consejo, tened cuidado con la sal, pues el choco ya tiene una potencia salina per se, que no conviene intensificar, porque saturaríamos el sabor y resultaría desagradable; pasa lo mismo con el arroz negro y los choquitos a la plancha.

Desde un punto de vista nutricional, como ocurre con la mayoría de mariscos y moluscos, el choco es un alimento que destaca por su altísimo contenido en proteínas HBV, de alto valor biológico (o de buena calidad), lo que se traduce en que son ricas en todos los aminoácidos esenciales. También son bajas en grasas y por tanto en calorías. De hecho, 100 gramos aportan apenas un gramo de grasa y sólo 75 calorías, aunque presentan un contenido en colesterol reseñable, por lo que deberán limitar su consumo las persona s con problemas de colesterol o triglicéridos.

Respecto a su contenido en vitaminas, aporta sobre todo vitamina A y vitaminas del complejo B (B1, B2, B3, B6, B9 y B12), además de vitamina E.

El fósforo, potasio, magnesio, calcio, hierro y yodo son los minerales más importantes presentes en este alimento, y también aporta selenio, zinc y sodio.

La abundancia de yodo que se encuentra en este alimento, es beneficiosa para nuestro metabolismo, regulando nuestro nivel de energía y el correcto funcionamiento de las células. Además colabora en el metabolismo de otros nutrientes, regula el colesterol y ayuda a procesar los hidratos de carbono, a fortalecer el cabello, la piel y las uñas. Favorece el funcionamiento de los tejidos nerviosos y musculares, así como el sistema circulatorio. Además juega un papel esencial en el adecuado desarrollo de la glándula tiroidea. En Galicia hemos sufrido a lo largo de la historia una enfermedad relacionada con el déficit de este mineral, el bocio, y por ello muchos profesionales sanitarios recomiendan el consumo de sal yodada.

Es un alimento antioxidante gracias a la presencia de vitamina E, la cual ayuda a prevenir al organismo de los ataques de los radicales libres, protegiendo y mejorando el sistema inmune.

Para terminar decir que es un plato muy completo, que incluye alimentos de todos los grupos: hidrocarbonados (patatas), proteicos (chocos) y reguladores (verduras). Se puede servir como plato único, acompañado por una ensalada (sí, lo sé, la maniática de las ensaladas, pero es una buena manera de incluir una ración de verduras en crudo, que aportan una buena cantidad de vitaminas y minerales). Aunque también podéis completar la receta si además le añadís un puñado de guisantes. Si se trata de guisantes frescos o congelados los agregáis a la vez que las patatas, y si son de bote, como ya vienen cocidos, unos 5 minutos antes de terminar la cocción.

Un saludo y ánimo con la semana. Si queréis nos volvemos a ver el miércoles, con una receta de verdura. Por aquí estaremos de nuevo!!

 

 

 

Ñam

© 2014 Minia García buzon@lacocinademinia.es