Croquetas de acelgas

 

 

ISO, VELOCIDAD, DIAFRAGMA Y UN POQUITO DE SAL

Croquetas de acelgas

 

 

 

No sé si vosotros sois como yo, que os encantan las croquetas de los restaurantes.

No sé como las hacen, pero tienen un toque diferente a las de casa.

Estas croquetas me salen bastante parecidas, pero he de admitir que aún me queda mucho por aprender.

En Santiago hay un restaurante donde hacen unas croquetas vegetales buenísimas. Bueno, está genial todo lo que preparan. Se llama la Tulla y vale la pena ir a conocerlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Los ingredientes son:

- Un manojo de acelgas, a las que le quitaremos las pencas

Un huevo cocido

- Media cebolla

- Aceite

- 150 grs de harina

- 500 grs de leche entera

- Una pizca de pimienta blanca

- Una pizca de nuez moscada

- Pan rallado- en mi caso he hecho pan rallado con restos de pan integral

- Un par de huevos para empanar

 

Paso 1

Limpiamos las acelgas, a las que le separaremos las pencas. Con ellas podremos hacer fritos de pencas de acelgas.

Las pondremos a fuego fuerte durante unos minutos. Se irán haciendo en el propio líquido que sueltan.

Cuando estén oscuras y blandas será el momento de retirar del fuego.

Las pondremos en un colador para quitarles bien el exceso de agua.

Paso 2

Picamos la cebolla muy menuda y la ponemos en la sartén con un poco de aceite. Dejaremos que se haga poco a poco hasta que empiece a estar transparente. En ese momento agregamos el huevo picado muy menudo y las acelgas.

Paso 3

Agregaremos la harina poco a poco y removemos para que no se nos hagan grumos y dejaremos que la harina coja un color tostado.

Paso 4

Vamos agregando poco a poco la leche. Dejaremos que se haga a fuego medio-alto durante unos 20 minutos

Paso 5

Le añadiremos la sal, la pimienta blanca y la nuez moscada y removeremos bien.

Paso 6

En una fuente de cristal previamente mojada echaremos la crema y la dejaremos enfriar con un film transparente pegado en la superficie para evitar que se haga costra. Mejor dejar pasar un mínimo de cuatro horas.

Paso 7

Haremos bolas y las pasaremos primero por el pan rallado, después por el huevo batido y de nuevo por el pan rallado.

Las freiremos en aceite bien caliente.

Buen provecho

 

Si queremos congelarlas, no os perdáis el truco para el congelado de croquetas.

 

Los consejos de Gemma:

La acelga se presta a cocinarla en dos partes. Si el miércoles Minia nos presentaba una receta con las pencas de las acelgas, hoy van las hojas, que en cocina hay que aprovecharlo todo. Las croquetas es uno de los platos que más gustan a los niños, así que resulta una buena manera de incluir éste y otros alimentos que suelen rechazar, y que se vayan acostumbrando poco a poco a su sabor.

Otras opciones para incluir las acelgas en nuestra dieta, que no sea un aburrido y simple rehogado (conste que a mí me encanta) y hacerlas más atractivas son: en pastel, puding o quiché, en cremasen tortilla, en empanada o empanadillas, en albóndigas, en potajes, en lasaña, canelones o espaguetis,…

Hoy día la industria alimentaria ofrece acelgas con diferentes procesados: cortada y envasada en fresco, congelada, en conserva o cocida, … Con lo cual para muchas recetas nos facilitan mucho las cosas.

Cuanto más simple sea la forma en que cocinemos las verduras, mejor conservarán las propiedades. Lo habitual es hervirla, ya sea para tomarla así directamente o para elaborar otras recetas. Si la cocinamos en olla exprés o al vapor garantizamos que se aprovechen más vitaminas y minerales, y es aconsejable utilizar poco caldo de cocción y consumirlo o utilizarlo en otras preparaciones como cremas o salsas (salvo que se deba cuidar el aporte de potasio y ácido oxálico).

El troceado de las verduras y hortalizas favorece la oxidación y destrucción de algunos nutrientes, así como la pérdida de minerales que pasan al agua de cocción en el hervido, por lo tanto, siempre que se pueda, es conveniente cocerlas enteras y trocearlas después. Por otro lado es mejor cocerlas sin sal, y sazonarlas después, pues con la sal pierden más agua y quedan más duras.

Aunque en esta receta no nos interesa especialmente, para que las verduras conserven su color, una vez cocidas se introducen en agua con hielo.

Las hojas verdes y finas se cuecen antes, necesitan la mitad del tiempo de cocción que las pencas. Las hojas tiernas se pueden tomar crudas en ensalada. Si son ya viejas, es mejor consumirlas sin los tallos y nervios, ya que como hemos dicho, aportan un sabor amargo.

La acelga goza de numerosos beneficios por ser refrescante, digestiva, laxante y diurética. Como ya he dicho en la anterior receta la es muy poco calórica, con cantidades muy bajas de nutrientes energéticos (hidratos de carbono, grasas y proteínas), pero rica en micronutrientes reguladores (vitaminas, minerales y fibra); pero las croquetas son un plato calórico, que aporta hidratos de carbono, grasas y proteínas al contener harinas, huevo, leche, e ir fritas en aceite.

Por su excelente contenido en folatos (ácido fólico) es importante en la dieta de las mujeres embarazadas, para prevenir malformaciones en el sistema nervioso y el tubo neural (espina bífida, anencefalia,…). El ácido fólico participa en la formación de los glóbulos rojos y blancos, anticuerpos, el sistema inmunológico y material genético. En ensalada el aporte de esta vitamina es mayor pues es sensible al calor y parte se pierde en el cocinado.

Tiene cantidades importantes de betacaroteno (provitamina A), que se convierte en vitamina A según el organismo necesita. Esta vitamina es una antioxidante esencial para el buen funcionamiento del sistema inmunológico, para la visión, la piel, el cabello, las mucosas y los huesos, y participa en la formación de enzimas y hormonas. La biodisponibilidad del betacaroteno aumenta con la cocción, por lo que las acelgas cocidas siguen siendo una buena fuente de esta provitamina.

Las acelgas destacan por su alto contenido en algunos minerales, sobre todo en potasio, magnesio, sodio, iodo, hierro y calcio.

El potasio es importante para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, y tiene efecto diurético.

El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos; forma parte de huesos y dientes, ayuda al sistema inmonológico y tiene un suave efecto laxante.

El iodo es indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroides (no sé vosotros, pero yo cada vez conozco más casos de personas con problemas a nivel de tiroides) que interviene e numerosas funciones metabólicas, y también es importante en el crecimiento del feto y el desarrollo de su cerebro.

La deficiencia de yodo se asocia con mayor incidencia de abortos espontáneos, alteraciones en el desarrollo psicomotor e incluso cretinismo. El hipotiroidismo congénito afecta al desarrollo físico y mental. Las acelgas, remolachas, ajos o puerros, entre otras, son buena fuente de yodo. En Galicia y otras zonas de España como León, Granada, Extremadura o Navarra existe un déficit endémico de este mineral, pues sus suelos son pobres en él, y por lo tanto también sus aguas y sus vegetales. Por eso aquí se recomienda consumir sal yodada.

En la acelga también destaca el contenido en hierro, interesante en casos de anemia (junto al ácido fólico). Si se toma cruda en ensalada, su contenido en vitamina C favorece la absorción de hierro.

Por su riqueza en fibra, la acelga tiene efecto laxante (unido al magnesio), y por su abundante contenido en agua y potasio es diurética. Estas propiedades son beneficiosas en muchas afecciones (estreñimiento, hemorroides, hipertensión, retención de líquidos,…). Para combatir el estreñimiento, se puede tomar medio vaso de zumo de acelga mezclado con una cucharada de aceite de oliva. También son buenas aliadas para alcalinizarnos y remineralizarnos después de vómitos y diarreas. Tiene propiedades calmantes ante problemas digestivos e intestinales

Las acelgas, espinacas y ruibarbo entre otras verduras, contienen ácido oxálico (oxalatos), lo que debe ser tenido en cuenta por personas con problemas renales o de litiasis (formación de piedras). Sin embargo, para que se formen cálculos de oxalato, la cantidad ingerida debe ser elevada. Además la mayor parte de ácido oxálico desaparece al desechar el agua de cocción de esta verdura, así que problema solucionado para ellos

Bueno, espero que a los más reticentes os parezcan menos aburridas las acelgas y que, tanto las supercroquetas que nos ha traído Minia, como las bondades que os he contado, os animen a incluirlas más a menudo en vuestra dieta.

Buen fin de semana y hasta la receta que viene.

 

 

 

Ñam

© 2014 Minia García buzon@lacocinademinia.es