Bizcocho con tomates cherry, queso y anchoas de Bizpireta

 

 

ISO, VELOCIDAD, DIAFRAGMA Y UN POQUITO DE SAL

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los ingredientes son:

- Una lata de anchoas en aceite de oliva

- 200 g de harina integral de trigo

- 1 sobre de levadura

- 4 huevos

- 120 ml de leche

- 60 ml de aceite de oliva virgen extra

- 150 grs de queso fresco de cabra

- 150 grs de tomates cherry

 

Paso 1

Batimos los huevos con una batidora de varillas hasta que queden blancos.

Paso 2

Agregamos la leche (yo la he utilizado entera, aunque mi prima se cuida más y la ha utilizado desnatada, al gusto), el aceite y el aceite de las anchoas.

Paso 3

Agregamos entonces la harina tamizada y la levadura. Mezclamos bien. Metemos en la nevera.

Paso 4

Mientras tanto, vamos encendiendo el horno para tenerlo precalentado a 180º C con calor envolvente.

En este momento vamos cortando los tomates por la mitad, el queso de cabra en cuadrados no muy pequeños y las anchoas en tres partes. Mezclamos todo bien y lo agregamos a la mezcla anterior.

Paso 5

Pondremos en un molde tipo plumcake, es decir, de los alargados. Si utilizamos un molde de silicona no hace falta echarle nada, sino, podemos ponerle papel de horno para evitar que se pegue o bien engrasarlo con aceite de oliva virgen extra. Cada uno que decida.

Paso 6

Metemos en el horno y dejaremos que se haga durante unos 45-60 minutos, hasta que, una vez introducido un cuchillo fino, nos salga limpio.

Se puede comer o bien templado o frío, en cualquiera de las dos versiones está buenísimo.

Buen provecho.

 

 

Los consejos de Gemma:

 

 

Desde que colaboro con Minia en su blog me he dedicado a bucear, aún más si cabe, por páginas y blogs de cocina, y ha sido a través de ella como he llegado a conocer a Bizpireta, un blog muy original de bizcochos salados (y con salero, como ella dice) que me tiene enamorada. No es un simple recetario de bizcochos, tanto salados como dulces (que también los hay), pues además nos ofrece muchas más cosas interesantes: información útil, noticias curiosas, consejo y anécdotas, una Bizpedia donde pone “todo el saber bizcochero a nuestra disposición”… Podéis encontrar recetas tan sorprendentes como el bizcocho de pimiento verde y mozzarella, de chorizo y aceitunas, de puerro, jamón cocido y curry, de algarroba y zanahoria, de espelta, mango y arándano, la tarta de zanahoria, galletas de queso San Simón… Y nos lo presenta todo de una forma amena, ocurrente y divertida. No os lo perdáis, porque merece la pena. Yo sinceramente me parto con sus comentarios y experiencias. Gracias Bizpireta por hacernos pasar buenos ratos, y compartir tus súperbizpirebizcochos. La encontraréis en htpp://bizpireta.com

Y ahora al tema. No vamos a decir que ésta es una receta ligera, no, pero como repito siempre, tampoco se puede decir que engorda, pues depende de lo que consumamos en el día. La misma Bizpireta recomienda acompañarlo de una ensalada fresca si lo incluímos como entrante en la comida. También podemos tomarlo en la merienda o como tentempié a media mañana, o incluso por la mañanita si, como a mí, os gusta desayunar salado.

Para no engordar hay que comer más. Sí, habéis leído bien, estamos acostumbrados a hacer sólo 3 comidas (hay quien ni siquiera), a saltarnos el desayuno, a no comer nada hasta la cena, a la que llegamos a veces con un hambre voraz…. Pero lo que nuestro metabolismo necesita para mantenerse activo es que no nos pongamos en “modo restrictivo”. Cuanto más tiempo lo privemos de alimentos, más retendrá lo poco que le demos. Debemos hacer cinco comidas al día, empezando con un buen desayuno, dos tentempiés sanos, una comida (en función de la actividad física que vayamos a hacer después) y una cena ligera. Cada digestión gasta energía, así que si controlamos las raciones, empezaremos a quemar más calorías. No os saltéis comidas porque lo único que conseguiréis será ir acumulando hambre, ralentizar vuestro metabolismo y potenciar el efecto rebote si hacéis dieta o ayuno.

El desayuno es importante, porque es el que arranca el metabolismo, y nos da la energía suficiente para la actividad matutina. Picad entre horas, sí….además de ayudaros a mantener el metabolismo activo y a consumir energía, es la única forma de controlar el apetito y de no llegar con un hambre de lobo a la comida o a la cena. Por supuesto, este picoteo debe ser sano, las mañanas pueden llegar a ser muy largas y las tardes también. Un kit kat no viene mal (me refiero a una pausa para un tentempié, no a la chocolatina, que ya os veo). Pueden ser unos frutos secos, como nueces, anacardos o almendras; una pieza de fruta fresca o un puñadito de frutos rojos; un yogur desnatado, una tortita de arroz inflado, una lata de atún al natural, fiambre bajo en grasa, así como un par de galletas de avena o un par de onzas de chocolate negro si tienes un ataque de dulce. Hoy Minia nos trae una buena opción también con este bizcocho.

Este plato es principalmente hidrocarbonado por ser la harina de trigo el ingrediente principal, que pertenece al grupo de los cereales. Tiene un contenido en proteínas de aproximadamente un 10%, muy pobre en grasas y colesterol, y que aporta vitaminas del grupo B y magnesio, entre otros minerales. Sus hidratos de carbono son complejos, de absorción lenta (frente a los hidratos de carbono simples y de absorción rápida como azúcares refinados) y tiene un índice glucémico bajo. La harina de trigo común está refinada y, por ley, es usualmente enriquecida con vitaminas como tiamina (B1), riboflavina (B2), niacina (B3), y fortificadas con hierro y ácido fólico (vitamina B9). La harina integral, al tener mayor cantidad de fibra, se digiere más lentamente y ayuda a mantener constante la glucosa en sangre y hace que nos sintamos saciados durante más tiempo. Además, al estar elaborada con el grano entero, aparte de aportarnos mayor cantidad de fibra, nos va a aportar también las vitaminas y minerales que se encuentran en la cáscara del cereal (la cual se elimina en la elaboración de la harina normal o refinada).

Por otro lado tenemos el queso de cabra, muy versátil a la hora de introducir en la cocina, pues casa con un montón de alimentos, tanto salados (como en esta receta), como dulces. Una combinación clásica que he conocido hace poco, aunque no he probado, es la de los higos frescos con queso de cabra. Si lo he incluido mucho sobre todo en ensaladas, y en tostas: con compota de manzana, un trocito de nuez y un chorrito de reducción de vinagre de Módena está buenísimo.

El queso de cabra es más rico en grasa que otros quesos frescos. Tiene un contenido elevado de proteínas, y también de minerales, especialmente calcio, fósforo y sodio (éste último se debe tener en cuenta en caso de hipertensión o retención de líquidos, aunque tiene menor cantidad que los quesos curados). Es de gran valor nutricional, pues es una fuente excelente de proteínas y aminoácidos esenciales. Se trata de proteínas de alto valor biológico (HBV), dado que contienen todos los aminoácidos esenciales en una proporción que favorece su completa asimilación y aprovechamiento.

Al tener un mayor porcentaje de agua, los quesos no curados aportan menos calorías que el resto de los quesos. Presentan, además, la ventaja de ser más pobres en sal, a excepción de algunos conservados en salmuera como el feta o el queso fresco de Alicante.

Tiene un alto contenido en vitaminas hidrosolubles del grupo B, sobre todo B2 o riboflavina, y también en algunas liposolubles como la A, la D y la E. En cuanto a sus minerales es importante por su contenido en calcio, magnesio, fósforo, cobre, cinc y selenio. Tiene un 13% más de calcio que el de vaca, 134% más potasio, 27% más selenio (muy importantes para embarazadas), cuatro veces más cobre, mayores niveles de hierro, menos sodio y un 47% más de Vitamina A. Además, incrementa la absorción y utilización del hierro y el cobre.

No tiene un aporte calórico demasiado elevado debido también a que posee ácidos grasos de cadena corta y media que se absorben directamente por difusión pasiva. Por ser de cadena media, llegan directamente al intestino y de éste a la sangre, por lo que son rápidamente metabolizados y producen energía de forma inmediata; además, este tipo de grasa no se deposita y por lo tanto “no engorda”. Además, también poseen ácidos grasos insaturados (grasa “sana”), como los pescados o el aceite de oliva. El queso de cabra suele tener un sabor más ácido que el resto de quesos, pues algunos de estos ácidos grasos son el capróico, el cáprico y el caprílico.

Normalmente la leche de cabra está enriquecida con ácido fólico lo que mejora la absorción del hierro, por lo tanto si hacemos queso con ella, éste también, lo que favorece el tratamiento de la anemia.

Se digiere mejor que la de vaca. Esto es porque cuenta con proteínas y grasas de menor tamaño (cadena media) como acabo de apuntar, que son más fáciles de asimilar por el organismo. Por ello puede ser un buen alimento para pacientes con alteraciones gástricas, operados, o personas con úlceras, alteraciones gástricas o para dietas por tratamiento oncológico.

Por último es interesante apuntaros que el queso de cabra tiene bajo contenido en caseína (proteína de la leche) por lo que está recomendado para alérgicos, y además tiene un bajo nivel en lactosa, por lo que también es adecuado para intolerantes a este componente.

Pues nada más, sólo queda que os animéis con la receta, y a los que no conocéis el blog de Bizpireta os animo de veras a que os paséis a verlo. Un saludo y hasta la receta del viernes, rica y dulce para los más golosos….

 

Bizpireta es mi prima. Bueno, mejor dicho, Merche. El caso es que se hace llamar así en su blog de cocina, blog especializado en bizcochos.

Y es muy curioso el mundo de bizcochos que nos está enseñando. Entre ellos, los bizcochos salados, que os puedo asegurar que, aparte de que están buenísimos, nos valen de maravilla para una merienda o para un entrante.

Si veis su página web su receta y la mía no son exactamente iguales, porque como bien decía Jeanette en su canción "yo soy rebelde porque el mundo me ha hecho así" y difilcilmente llevo a cabo una receta tal cual me la dan.

Pero os recomiendo que os deis una vuelta por su página, llena de humor, buen escribir y mucha sabiduría bizcochana.

 

Bizcocho con tomates cherry, queso y anchoas de Bizpireta

 

Ñam

© 2014 Minia García buzon@lacocinademinia.es