Berenjenas y pimientos rellenos al estilo oriental

 

 

ISO, VELOCIDAD, DIAFRAGMA Y UN POQUITO DE SAL

Berenjenas y pimientos rellenos al estilo oriental

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La berenjena no es de las verduras más sencillas para cocinar, pues tiene un sabor algo complicado. En crudo, una buena manera de suavizarlo es haciéndola sudar, bien con sal o bien con agua.

En este caso, no voy a utiilizar esta técnica. Habría la posibilidad de suavizar el sabor con salsa de tomate, lo cual puede llegar a complicar la digestión, por lo que he optado por utilizar unas especias orientales que ayudan a atenuar la fuerza de la berenjena, como la hierbabuena, el jengibre o la pimienta de jamaica.

 

Los ingredientes son:

- Dos berenjenas

- Dos pimientos grandes

- Un pimiento amarillo

- Medio kilo de carne picada

- Dos chalotas

- Una cucharada de postre de pimienta de jamaica

- Media cucharada de postre de jengibre picado

- Media cucharada de postre de hierbabuena

- Una cucharada de sésamo negro

- 100 grs de queso feta cortado en cuadraditos

- Trigo o burgur

- Aceite de oliva

 

Paso 1

Limpiamos y cortamos las berenjenas por la mitad a lo largo. Hacemos unos cortes en su carne en forma de rombos, sin llegar a cortar la piel.

Limpiamos también los pimientos, dejándolos enteros.

Ponemos las verduras en una fuente para horno y rociamos con aceite de oliva, sin que empape demasiado pero que esté bien extendido.

Dejamos en el horno a 150º durante media hora para las berenjenas y durante una hora para los pimientos.

Paso 2

Picamos muy menudas las chalotas y las ponemos en aceite a fuego medio.

Picamos también el pimiento amarillo y se lo agregamos.

Dejamos que se hagan durante unos cinco minutos. Agregamos la carne y dejamos que se haga hasta que pierda el color crudo. Añadimos sal.

Paso 3

Cocemos el trigo en bastante agua hirviendo durante 10 minutos con un poquito de sal.

Paso 4

Una vez frías las berenjenas les quitaremos la carne y la picaremos menuda. La agregamos a la carne. Le añadimos la pimienta, el jengibre y la hierbabuena. Dejaremos que se haga durante unos cinco minutos para que se mezclen los sabores.

Paso 5

En un bol mezclamos el trigo ya colado,, la preparación anterior, el queso y el sésamo. Removemos bien.

Paso 6

Ponemos en una fuente las mitades de las berenjenas sin su carne, así como los pimientos sin el tallo y las pepitas, pero enteros.

Paso 7

Rellenaremos las berenjenas y los pimientos con la preparación anterior.

Meteremos en el horno precalentado a 180ºC durante unos 15 minutos.

Buen provecho

 

 

Los consejos de Gemma:

 

 

Receta muy completa que aúna alimentos de los tres grupos principales:

- Reguladores (vitaminas y minerales) a través de los vegetales como la berenjena, los pimientos, la chalota,…

- Hidrocarbonados, del que forma parte el trigo o bulgur.

- Proteicos, al que pertenece la carne picada y el queso feta.

Por eso una buena ración de este plato puede considerarse y ponerse como plato único, acompañado por ejemplo por un arroz y un lácteo o alguna fruta como postre (dependiendo de lo que se consuma en el desayuno, la media mañana o la merienda). La vitamina C del pimiento aumenta la absorción del hierro de los demás ingredientes, si además incluimos un postre con una fruta rica en esta vitamina su absorción se verá aún más aumentada.

Ya hemos hablado de las propiedades del pimiento en la receta de la escalibada, del queso feta en las flautas de verduras, y de la carne de cerdo y de ternera en recetas como el ossobuco, la carne estofada o la paleta de cerdo al horno; así que hoy voy a centrarme en la berenjena y en el trigo partido o bulgur.

La berenjena es una hortaliza muy versátil que combina genial con numerosos alimentos y que se puede hacer de mil maneras: guisada, rellena (de carne, arroz, pescado, verduras...), al horno, rebozada, frita, a la brasa o a la parrilla, sofrita, hervida, al vapor, gratinada, en cremas o purés, en pisto, en escalibada, en la mussaka.... Pero ojo, debe tomarse siempre cocinada, pues el calor elimina los alcaloides tóxicos que contiene la berenjena de forma natural, como por ejemplo la solanina. Otro vegetal que tiene solanina es la patata. Habréis observado que si dejamos que a la patata le dé la luz, se forma una capa verdosa debajo de su piel, no hay que preocuparse porque la eliminamos fácilmente con el pelado, pero éstas no valen para ponerlas como cachelos, con piel.

Podemos encontrar la berenjena en el mercado cualquier época del año, pero la mejor temporada es el verano.

Un truco para saber si la berenjena está bien madura consiste en hacer una ligera presión con los dedos sobre la piel. Si dejan huella, es que está madura; pero su piel no debe presentar manchas, arrugas ni zonas blandas. Debe estar tersa y brillante, y tener un buen peso en relación a su tamaño.

Es una hortaliza bastante perecedera (no aguanta muchos días en nevera) y conviene manipularla con cuidado. Es aconsejable que las mantengáis separadas del resto de las frutas y verduras en la nevera, ya que reacciona al etileno producido por la respiración de otros vegetales, y se estropea antes.

Podemos salar la pulpa de la berenjena durante unos minutos (o añadirle zumo de limón) antes de cocinarla para reducir su sabor amargo y para evitar que se ennegrezca. También se hace para que suelte jugo y se reduzca su humedad, así la pulpa absorbe menos aceite si la hacemos frita o rebozada.. Antes de cocinarla, se enjuaga para eliminar el exceso de sal y se seca con papel absorbente.

Tiene muy poco valor calórico y gran cantidad de agua. El mineral más abundante en las berenjenas es el potasio, importante para el buen funcionamiento del sistema nervioso y la actividad muscular. Además tiene buenos niveles de yodo, sodio y magnesio. Contiene antioxidantes, responsables de su sabor amargo y de sus propiedades saludables. Es de fácil digestión y tiene efecto colagogo, que estimula la función del hígado y de la vesícula biliar, por lo tanto facilita la digestión de las grasas.

Otro ingrediente interesante de esta receta es el bulgur o trigo partido, que forma parte de platos típicos de países de Oriente Medio como Siria, Palestina o el Líbano. Es el grano de trigo preparado de una manera concreta: se cuece al vapor o se hierve a medias, se seca y se agrieta o se pisa. Al estar ya cocinado parcialmente y seco, su almacenaje puede ser largo, y conserva el 95% del salvado y germen en su núcleo, por lo que sigue siendo un alimento entero.

Tiene las mismas propiedades nutricionales que el trigo. Es muy rico en vitaminas y minerales como hierro, calcio, magnesio, fósforo y potasio, y en antioxidantes como carotenos, luteína, vitamina K y un poco de vitamina E.

Es una buena fuente de fibra dietética (soluble e insoluble), que ayuda a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, baja los niveles de colesterol “malo” o LDL y mantiene la salud del intestino.

El bulgur puede ser más fino o más grueso. El fino se puede dejar en remojo y servir crudo en ensalada (tipo tabbouleh). Podemos añadirlo a sopas, alimentos de panadería o repostería, en guisos o estofados y en rellenos, como en esta receta. También es un buen sustituto de la carne en hamburguesas o albóndigas vegetales.

Para terminar, decir que las semillas de sésamo son muy ricas en minerales como el calcio, el hierro y el zinc; en menores cantidades aporta cobre, fósforo y magnesio, y contiene lecitina, útil para disminuir el colesterol.

Pues ahora os toca a vosotros, animaos con esta receta y veréis qué rica. Un saludo y hasta el miércoles, que Minia nos trae una verdura de temporada y de tradición en estas fechas....Uhhhhh, ¿qué será será?

 

 

Ñam

© 2014 Minia García buzon@lacocinademinia.es