Crema especiada de calabaza

 

 

ISO, VELOCIDAD, DIAFRAGMA Y UN POQUITO DE SAL

Crema especiada de calabaza

 

 

La calabaza es de las cosas que te hacen quedar genial o fatal a la hora de hacer una crema.

El truco es dar con la calabaza, ya que el punto de dulzor y de madurez son clave.

Así, con la misma receta puede quedar un plato de los que no se olvidan o bien de los que se quieren olvidar.

Si sois de los que tenéis problemas a la hora de pelar la calabaza, os recomiendo que miréis mi truco.

Una buena opción para hacer una crema de verduras diferente es esta receta. El comino y el jengibre ligan muy bien con la calabaza, y le da un sabor oriental muy agradable.

 

 

 

Los ingredientes son:

- 1 kg de calabaza pelada

- Aceite de oliva

- 2 puerros

- 1 diente de ajo

- Una cucharada de postre de jengibre en polvo

- Una cucharada de postre de comino

- Un litro de caldo de ave

- Sal

- Pimienta negra molida

 

Paso 1

Troceamos la calabaza y reservamos.

Paso 2

Cortamos los puerros en rodajas y los salteamos junto con el ajo en un poco de aceite. Dejaremos a fuego suave hasta que estén tiernos.

Paso 3

Añadimos el jengibre y el comino. Dejaremos durante un minuto a fuego sin dejar de remover.

Paso 4

Agregamos la calabaza, el caldo, la sal y la pimienta al gusto. Subimos el fuego y dejamos que hierva durante media hora.

Paso 5

Pasaremos la batidora hasta que quede una crema suave. Si vemos que queda con mucho grumo agregaremos más agua, pero sin pasarnos.

Buen provecho

 

 

Los consejos de Gemma:

Quienes tengáis niños, o sobrinos como es mi caso, es probable que hayáis comprado ya (o en breve) una calabaza para decorar y celebrar en casa o en el cole el Halloween… o mejor el Samaín, que es más nuestro.

El Samaín se celebra entre el 31 de Octubre y el 1 de Noviembre. En esa noche se dice que los espíritus de los muertos tienen licencia para caminar entre los vivos. Se abren las puertas entre los dos mundos, dándole la oportunidad a la gente de contactar o reunirse con sus antepasados muertos.

Los celtas celebraban con esta fiesta el final de la cosecha y el paso de un año a otro, dando comienzo el invierno. En muchos lugares se ha seguido la costumbre de dejar comida y bebida para que las ánimas se acercaran a la mesa familiar; se dejaba el fuego de la lareira encendido para que se calentaran, y no se barría para no alejarlas.

En muchos sitios de Galicia se vacían calabazas (antiguamente nabos grandes), se les hacen caras aterradoras, se ponen dentro velas y se colocan en las encrucijadas de caminos o en los muros para asustar a los caminantes, pero también a los espíritus. Otra costumbre es colocar bellotas en las entradas de las casas y hacer collares de castañas (yo recuerdo hacerlos de pequeña en casa de un amigo de mis padres que es de Cedeira).

En cada vez más zonas de Galicia se ha ido recuperando de nuevo la tradición y cada vez en más casas y colegios se celebra esta fiesta.

Pues como decimos siempre, en cocina también se hace economía y hay que aprovechar los recursos al máximo, así que si vais a vaciar calabazas para hacer vuestras caretas de Samaín, qué mejor momento para hacer esta estupenda crema.

Si sois asiduos lectores de este blog habréis leído el truco que nos explica Minia para pelar la calabaza sin percances. Su piel es muy dura y pelarla en crudo resulta difícil, pero si la precocemos un poco con la piel, podremos quitársela sin ninguna dificultad.

Esta crema es un plato ligero, antioxidante y desintoxicante. Es idóneo como entrante o primer plato, y también para incluir en la cena, por su fácil digestión.

La calabaza es un alimento muy poco calórico con un contenido muy alto de agua (91%), con apenas grasas y pocos hidratos de carbono (6,5%)

Es muy rica en vitaminas, sobre todo carotenos (precursores de la vitamina A) y rica en vitamina E, C y B9 (ácido fólico), entre otras del complejo B (B1, B2, B3 y B6)

Respecto a los minerales es muy rica en potasio, rica en fósforo y magnesio, y en menor cantidad de calcio, hierro, zinc, manganeso, selenio y cobre.

Aunque no es de los alimentos más ricos en fibra, su cantidad no es nada desdeñable (sobre todo en mucílagos, un tipo de fibra soluble), lo que ayuda a prevenir el estreñimiento, a controlar los niveles de azúcar en sangre, a eliminar toxinas a nivel del intestino y a suavizar las mucosas del tracto gastrointestinal, mejorando los procesos inflamatorios. Por lo tanto es adecuada en casos de acidez de estómago, mala digestión, gastritis, úlcera gastroduodenal y estreñimiento.

Esta fibra soluble también ayuda a bajar el nivel de colesterol, pues evita su reabsorción en el intestino. La fibra soluble forma un gel que atrapa este colesterol y lo expulsamos al exterior con las heces, sin pasar a la corriente sanguínea. El hígado entonces se ve obligado a tomarlo de la sangre lo que produce una disminución del mismo.

A pesar de sus reducidas calorías tiene efecto saciante; frena el hambre y la necesidad de comer otros alimentos menos adecuados o recomendables, sobre todo en dietas de adelgazamiento y de mantenimiento. Por otro lado ayuda a estimular el páncreas (secreción de bilis para la digestión de las grasas, y de insulina para regular los niveles de glucosa).

El beta-caroteno (provitamina A), como sustancia antioxidante al igual que la vitamina E y C, y junto al selenio y el zinc, nos protege de los tóxicos y neutraliza los radicales libres responsables del envejecimiento; el consumo frecuente de calabaza contribuye a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, degenerativas y de cáncer.

Además los carotenos protegen la piel y la visión (fotofobia, sequedad ocular, ceguera nocturna, desarrollo de cataratas, degeneración de la retina y pérdida de visión,…) y junto a la vitamina C y el cobre tienen propiedades antiinflamatorias, beneficiosas frente a enfermedades como asma o artritis, entre otras.

La vitamina C nos protege ante resfriados y con la vitamina A contribuye a prevenir la oxidación del colesterol y a que se fije en nuestras arterias, por lo tanto mejora la circulación y ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares como angina de pecho, infarto de miocardio o aterosclerosis.

Es diurética pues gracias a su contenido en potasio, ayuda a prevenir la retención de líquidos y favorece su eliminación, evita la formación de cálculos renales e interviene en la eliminación de toxinas.

Su contenido en fósforo nos ayuda a mantener las funciones cerebrales y, junto al calcio, mantiene el equilibrio en la formación de los huesos.

Para terminar, además de los ya citados, es importante la presencia de otros antioxidantes en la calabaza, como son el licopeno, que disminuye el colesterol en sangre y las probabilidades de inflamación y cáncer de próstata, pulmón, estómago, vejiga o cuello de útero y como la cumarina, que como los demás antioxidantes, neutraliza los radicales libres, importante para para combatir el envejecimiento prematuro de las células y las enfermedades degenerativas.

Pues ya sabéis, os animo que os pongáis manos a la obra en la cocina con esta rica crema y con el vaciado y tuneado de la calabaza para el Samaín, que es una actividad muy divertida; así matáis dos pájaros de un tiro (o a alguien de un susto).

Disfrutadlo y hasta el viernes.

 

 

 

Ñam

© 2014 Minia García buzon@lacocinademinia.es