Ropa vieja

 

 

ISO, VELOCIDAD, DIAFRAGMA Y UN POQUITO DE SAL

Ropa vieja

 

Con este nombre tan curioso se denomina uno de los mejores platos de aprovechamiento de nuestra gastronomía.

Es una pena tirar comida, y sobre todo si se trata de un buen cocido. Pero lo que sí que es cierto es que pasados unos días en los que tienes como único plato cocido, al final apetece variar un poco. Y una buena forma de variar y aprovechar estos restos es con la ropa vieja.

En mi casa quien la hace es mi chico, así que me tomo la licencia de publicar su receta y las fotos de su comida.

 

Los ingredientes son:

- Restos de cocido: carnes y garbanzos

- Pimiento verde

- Pimiento rojo

- Cebolla

- Aceite

- Tomate triturado

- Patatas

Las cantidades no las indico ya que todo depende de la cantidad de carne que nos haya sobrado, pero para 700 grs de restos de carne nos puede hacer falta medio pimiento verde, un pimiento rojo, dos cebollas medianas y dos botes de tomate triturado.

 

Paso 1

Picamos muy fina la cebolla y la pochamos poco a poco en aceite. No vamos a echar mucha cantidad de aceite ya que la carne suelta su propia grasa, aunque sí que le vamos a echar sal para que suelte su agua y más que freír, se cueza.

Paso 2

También picaremos los pimientos y se los agregaremos una vez que empiece a estar blanda la cebolla.

Paso 3

Mientras se van haciendo, vamos picando la carne. Cuanto menos tiremos, mejor, así que nos vamos a limitar a deshacernos de los huesos y de las partes que estén secas o que tengan "pelitos". En caso de no tener chorizo, le podemos agregar un poco de pimentón picante, que le da su gracia.

Paso 4

Una vez que están las verduras, agregamos los garbanzos, después el tomate y, finalmente, la carne picada. Dejaremos que se poche durante una media hora a temperatura media.

Paso 5

Cuando vayamos a servir, haremos unas patatas fritas en cuadrados, y se lo agregaremos a la carne en el último momento, para que no ablanden.

Buen provecho

 

Los consejos de Gemma:

 

Y después del hummus va otra receta con garbanzos…. El ajetreo diario nos lleva muchas veces a preparar doble cantidad de comida para que sobre, y poder repetir al día siguiente, o congelar para que más adelante nos saque de un apuro. Y si hay una receta de aprovechamiento típico en nuestra gastronomía, es la ropa vieja, un plato tradicional post-cocido., rápida y facilita de hacer.

Rica rica, en mi casa se ha hecho ropa vieja toda la vida. Siempre que había cocido sabíamos que en días posteriores caía este plato sí o sí, e incluso, para rizar el rizo, si sobraba ropa vieja se hacían unas buenas croquetas con ella, que son una delicia, y otra manera de aprovechar la comida y no tirar nada, que no están los tiempos para derroches.

Y es que una vez congelado el cocido, entero o por partes, nos puede solucionar más de una comida o cena.

Esta receta varía mucho de unas zonas a otras, incluso de una casa a otra, pues los ingredientes del cocido son diferentes según qué casa. En la mía, por ejemplo, incluye las judías verdes que lleva el cocido y no lleva tomate. Mi madre es manchega y en su tierra, tras retirar el caldo del cocido, se fríen los garbanzos y parte de los ingredientes (carnes y verduras) con cebolla y se le añade huevo batido a modo de revuelto. El cocido manchego se acompaña con una mezcla de pulpa de tomate con ajo machacado, aceite de oliva, cominos y sal, con la que se riegan las verduras, patatas y garbanzos; y si sobra también se puede añadir a la ropa vieja.

Se trata de un plato muy completo, pues incorpora alimentos de todos los grupos: proteicos (carnes, chorizo y garbanzos), hidrocarbonados (garbanzos y patatas) y reguladores (verdura, pimientos, cebolla y tomate).

Así, podemos servirlo como plato único, acompañado de una ensalada para aportar esa ración diaria recomendada de verduras en crudo, o un postre a base de fruta.

Como ya hemos dicho, los garbanzos son ricas en hidratos de carbono de absorción lenta, proteínas y aminoácidos esenciales, fibra, vitamina E, vitaminas del grupo B (B1, ácido fólico,…), y minerales como el magnesio, calcio, potasio, fósforo, manganeso y hierro.

El magnesio protege contra las enfermedades cardiovasculares y el estrés. El manganeso alivia el dolor e inflamación de las úlceras pépticas y duodenales, y de la artritis.

El pimiento es rico en fibra y una buena fuente de vitaminas A, B, C y E, folatos (ácido fólico) y carotenoides.

Especialmente los rojos tienen más del doble de vitamina C que las fresas, y además son ricos en potasio y pobres en sodio, con lo que posee propiedades diuréticas y depurativas, y contienen también otros minerales como selenio magnesio y fósforo.. El consumo habitual de pimientos se asocia con un menor riesgo de infarto, parece que por el aporte de carotenoides como el licopeno o la criptoxantina.

Los pimientos rojos contienen licopeno al igual que los tomates, de efecto antioxidante. Es el responsable de su coloración roja y se le atribuyen también propiedades anticancerígenas. También contienen criptoxantina, otro precursor de la vitamina A, que aparece en los mismos alimentos que el betacaroteno, pero en menor cantidad; sin embargo tiene mayor potencial antioxidante que éste. La verdura más rica en criptoxantina es la coliflor.

Pues ya sabéis, cuando hagáis un cocido que no se os ocurra tirar nada, ¡hay que aprovecharlo todo! Da igual cómo lo preparéis, con huevo, con tomate, tenéis opciones. Que aproveche lo aprovechado y hasta la receta del viernes.

 

 

 

Ñam

© 2014 Minia García buzon@lacocinademinia.es