Paleta de cerdo al horno

 

 

ISO, VELOCIDAD, DIAFRAGMA Y UN POQUITO DE SAL

Paleta de cerdo al horno

 

Quien dice paleta, dice jamón, y quien dice cerdo, dice cordero.

Por lo tanto, tenemos cuatro recetas en una. Ahora todo depende de nosotros, el sabor que queramos darle.

En mi casa, para cuatro que somos, con una paleta nos llega, pero a lo mejor, si tenemos invitados o si tenemos que hacer comida para una ocasión especial, podemos recurrir al jamón.

Lo bueno de este plato es que sirve tanto para tomar en caliente, como para tomar en frío. Eso sí, las horas de adobo son fundamentales.

 

Los ingredientes son:

- Una paleta de cerdo

- Una lata de cerveza

- Cuatro dientes de ajo

- Una cucharada de postre de pimentón dulce

- Media cucharada de postre de pimienta negra

- Clavos

- Aceite de oliva virgen

- Sal

 

 

Paso 1

Realizamos unos cortes en la piel de la paleta haciendo unos cuadrados y la salamos por ambos lados.

Vamos a introducir un clavo en cada intersección de los cuadrados que hemos realizado en la piel.

Paso 2

En un mortero majamos los dientes de ajo con una cucharada de sal gruesa, pues nos ayuda a picar bien.

Le añadimos el pimentón, la pimienta negra, la cerveza y un par de cucharadas de aceite.

Paso 3

Echamos la salsa sobre la paleta, mojándola bien con ella.

Dejaremos reposar un mínimo de 12 horas en la nevera. De vez en cuando podemos darle la vuelta a la paleta para que coja bien el sabor del adobo.

Paso 4

Coceremos al horno a 180 grados durante una hora. De vez en cuando le daremos la vuelta para que quede bien hecho por todas partes.

Paso 5

Si queremos, al final del todo de la cocción, podemos poner el grill sobre el lado que tiene la piel, para que quede crujiente, ya que a mucha gente le gusta.

Paso 6

Lo cortaremos en trozos muy finos y agregaremos la salsa. En un principio ya sale lista para ser utilizada, pero si alguien quiere prepararla más "fina", la puede pasar por la batidora y, con maizena, espesarla un poquito.

Buen provecho.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La carne de cerdo es una de las más consumidas, y aprovechamos la mayor parte de este animal en nuestra gastronomía. Vamos, que como reza el dicho: “del cerdo hasta los andares”.

La paleta o pierna de cerdo asada al horno es una receta muy sabrosa y que resulta muy sencilla y económica, aunque haya que dejarla en adobo unas horas antes.

Paleta o paletilla es el nombre que se da a las patas delanteras del cerdo (el jamón es la pieza correspondiente a las patas traseras). El jamón es más grande, sobre 7-8 Kg frente a los 4-6 Kg de la paleta, y su forma es más redondeada. Tienen un sabor parecido, sin embargo el jamón tiene menos grasa tanto externa como intramuscular, lo que varía ligeramente su aroma y sabor (la paleta resulta más aromática y algo más “dulce”). A mí particularmente me gusta más la paleta, además es una pieza más económica, pues la proporción de hueso es mayor que en el jamón y, por lo tanto, tiene menos carne, por eso se vende más barato el kilo.

Es importante tener en cuenta el método de cocinado adecuado a cada pieza; así el jamón, la paleta, la cinta de lomo o solomillo son ideales para asar al horno.

Es verdad que en vacaciones no apetece mucho meterse en la cocina, pero lo cierto es que tenemos más tiempo. Con la llegada del otoño, organizarnos de nuevo con los horarios, la vuelta al gimnasio (quien vaya), los coles (quien tenga peques) y demás. Tenemos menos horas para dedicarle a las comidas y hay que buscar técnicas culinarias fáciles y rápidas que nos permitan dejar la comida preparada o semipreparada de un día para otro (o para varios días), y poder disponer del resto de nuestro tiempo para otras cosas.

Una de las técnicas para preparar carnes (o pescados) de una forma sencilla y poco trabajosa es el asado, ya que sólo hay que tener en cuenta la temperatura y el tiempo, bueno ¡y la carne que sea buena, eso sí!

La alta temperatura sella la carne y produce una costra que impide que la carne pierda sus jugos. La pieza debe estar a Tª ambiente antes de asarla, porque si no, tardará más en hacerse o puede “cocerse” en vez de asarse. Por eso debemos sacarla del frigorífico 30 ó 60 minutos antes de cocinarla. Al no ser una pieza muy gruesa, podemos adobarla como indica la receta y añadir la sal justo antes de cocinarla, para evitar que pierda sus jugos y quede más jugosa.

La carne de cerdo tiene una gran riqueza nutritiva. Sus proteínas son de alto valor biológico (HBV) porque contiene todos los aminoácidos esenciales para nuestro organismo, el cual, como ya he comentado, no los puede sintetizar y debemos incorporarlos con la dieta.

Es fuente de energía por la grasa que contiene. Sus lípidos o grasas son el componente más variable, pues su cantidad depende del animal, de su raza, su edad, su alimentación y del corte o pieza que se consuma. Le proporcionan a la carne características de jugosidad, ternura y palatabilidad (sensación agradable al paladar).

La carne de cerdo ha tenido y todavía tiene muy mala fama en comparación a otras carnes. Existe una idea equivocada sobre el consumo de esta carne y su grasa, considerándola dañina para la salud. Sin embargo tiene un mayor porcentaje o contenido de grasas insaturadas que saturadas y la metabolizamos mejor que la de otras carnes.

Aunque, como todas, contiene ácidos grasos saturados, (relacionados con el aumento de colesterol en sangre) también presenta un alto contenido en ácidos grasos esenciales y monoinsaturados (grasa buena) en proporción superior al resto de carnes, y su contenido en colesterol es similar al de la carne de pollo, la cual goza de mejor fama.

Uno de los ácidos grasos monoinsaturados que aporta esta carne en cantidad reseñable es el ácido oléico (muy presente en el aceite de oliva, el aguacate o el aceite de semillas de uva), por eso al cerdo ibérico se le llama “olivo con patas”. La carne de los cerdos de esta raza tiene aún mayor proporción de ácidos grasos monoinsaturados, sobre todo oleico, llegando a superar el 50 %. El ácido oléico ayuda a disminuir el colesterol “malo” o LDL, e incrementa el colesterol “bueno” o cardioprotector, el HDL.

Además debemos tener en cuenta que una de las funciones metabólicas de las grasas es la de servir de vehículo para incorporar las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) a nuestro organismo.

En todo caso cerca del 70% de la grasa del cerdo está por debajo de la piel, con lo que tanto el carnicero como nosotros mismos podemos eliminarla con facilidad.

En cuanto a las vitaminas destacan las del grupo B (B1, B2, B6, Y B12), aportando de ocho a diez veces más vitamina B1 o tiamina que el resto de carnes.

Respecto a los minerales, la carne de cerdo es buena fuente de zinc, potasio, fósforo, manganeso y hierro, en forma de hierro hemo, que se absorbe fácilmente (las vísceras como el hígado contienen más hierro, pero también más colesterol).

Como veis, no es oro todo lo que reluce, ni malo todo lo “cochino”, así que ánimo con ella, que aparte de riquísima, ésta es una de esas recetas casi más fáciles de hacer que de contar.

Un saludo y hasta la próxima.

 

Los consejos de Gemma:

 

Ñam

© 2014 Minia García buzon@lacocinademinia.es