Churrasco a la miel y mostaza

 

 

ISO, VELOCIDAD, DIAFRAGMA Y UN POQUITO DE SAL

Churrasco a la miel y mostaza

 

Para los que no somos muy amigos de la carne adobada, una buena forma de tomar churrasco de cerdo es esta receta, en la que la miel y la mostaza le dan el toque de sabor que, de por sí, no tiene la carne de cerdo al horno.

Además, se trata de una de esas recetas que se pueden dejar preparadas de un día para otro, pues gana con el tiempo. Así que, para los trabajadores que nos gusta comer en casa, es una buena manera de comer churrasco, pues la preparación es muy rápida, no lleva ni diez minutos.

 

Los ingredientes son:

- Una tira de churrasco de 1500 grs

- Medio vaso de miel

- Medio vaso de mostaza

- Medio vaso de vino blanco

- Un chorro de aceite de oliva virgen extra

- Sal

 

Paso 1

Mezclamos en un bol la miel, con la mostaza, el vino blanco y el aceite de oliva.

Paso 2

Salamos la carne y, con un pincel, repartimos la pasta bien por toda la tira de churrasco.

Paso 3

Dejamos reposar una noche en la nevera.

Paso 4

Si nuestro horno nos ofrece la opción de alternar grill con ventilador, será la que utilicemos, a 180 ºC durante unos 30 minutos, sino, pasaremos antes el grill para que se dore para parte externa del churrasco y después lo tendremos unos 20 minutos a 180ºC.

Se sirve muy caliente.

Buen provecho.

 

 

Los consejos de Gemma:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aunque el churrasco está más rico a la brasa, al aire libre, sin manchar la cocina y con una sidrita o cerveza fresquita, ya no se puede en estas fechas, así que aquí tenemos una forma diferente y original de hacerlo, que tampoco mancha la cocina, sencilla y rápida y que, como dice Minia, podemos dejar preparada de un día para otro.

Es un plato proteico que podemos acompañar de unas patatas panaderas o un arroz, y una ensalada completa de primero, asegurando así aportar a la dieta del día alimentos de todos los grupos.

Ya os he hablado de las propiedades de la carne de cerdo en la receta de la paleta al horno, pero me voy a repetir para aquellos que no se pasaron a leerla. Es una carne de gran riqueza nutritiva. Sus proteínas son de alto valor biológico (HBV) pues contiene todos los aminoácidos esenciales (se les llama esenciales porque nuestro organismo no los puede sintetizar y debemos aportarlos a través de la dieta).

Es fuente de energía por la grasa que contiene. Sus lípidos o grasas son el componente más variable, pues su porcentaje depende del animal, raza, edad, alimentación y del corte o pieza que se consuma. El churrasco es una de los cortes que más grasa contiene (aparte de las piezas principalmente grasas como tocino o panceta). Ésta le proporciona a la carne jugosidad, ternura y palatabilidad (sensación agradable al paladar), sin embargo tendrá que ser tenida en cuenta en caso de obesidad, patología cardiovascular o alteraciones lipídicas (colesterol o triglicéridos elevados en sangre).

La carne de cerdo ha tenido y todavía tiene muy mala fama en comparación a otras carnes. Existe una idea equivocada sobre esta carne y su grasa, considerándola dañina para la salud. Sin embargo tiene un mayor porcentaje o contenido de grasas insaturadas que saturadas y la metabolizamos mejor que la de otras carnes.

Aunque, como todas, contiene ácidos grasos saturados (relacionados con el aumento de colesterol en sangre) también presenta un alto contenido en ácidos grasos esenciales y monoinsaturados (grasa buena), en proporción superior al resto de carnes, y su contenido en colesterol es similar al de la carne de pollo, la cual goza de mejor fama.

Uno de los ácidos grasos monoinsaturados que aporta esta carne en buena cantidad es el ácido oléico (presente en el aceite de oliva, el aguacate o el aceite de semillas de uva), por eso al cerdo ibérico se le llama “olivo con patas”. La carne de esta raza tiene aún mayor proporción de ácidos grasos monoinsaturados, sobre todo oleico, llegando a superar el 50 %. El ácido oléico ayuda a disminuir el colesterol “malo” o LDL, e incrementa el colesterol“bueno” o cardioprotector, el HDL.

Además debemos tener en cuenta que una de las funciones metabólicas de las grasas es la de servir de vehículo para incorporar las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) a nuestro organismo.

En todo caso cerca del 70% de la grasa del cerdo está por debajo de la piel, con lo que tanto el carnicero como nosotros mismos podemos eliminar parte con facilidad.

En cuanto a las vitaminas destacan las del grupo B (B1, B2, B6, Y B12), aportando de ocho a diez veces más vitamina B1 o tiamina que el resto de carnes.

Respecto a los minerales, la carne de cerdo es buena fuente de zinc, potasio, sodio, fósforo, manganeso y hierro, en forma de hierro hemo, que se absorbe fácilmente. Las vísceras como el hígado contienen más hierro, pero también más colesterol.

Y vamos con el otro ingrediente estrella, la miel, el otro oro líquido de nuestra cocina, junto a al aceite de oliva.

La miel ha sido consideraba siempre como algo más que un alimento, las primeras civilizaciones la consideraban un alimento mágico, por eso se le llama “el néctar de los dioses” tanto por su sabor como por sus propiedades medicinales. Es el edulcorante más antiguo que se conoce, y el único hasta la utilización del azúcar. Desde la antigüedad se ha empleado como conservante para distintos alimentos. La miel, de hecho, nunca se estropea ni se enmohece.

En España podemos presumir de tener el cartel publicitario de este producto más antiguo del mundo, una pintura rupestre en la Cueva de la Araña, cerca de Valencia. El artista pintó hace unos doce mil años a un hombre colgado de unas cuerdas, metiendo la mano en un hueco y sosteniendo en la otra un recipiente para guardar la miel, y un montón de abejas revoloteando a su alrededor.

Hoy en día se utiliza como endulzante natural y como condimento en platos dulces y salados, como base de rellenos y salsas de frutas, verduras y carnes. Además es un buen complemento alimentario para personas con necesidades energéticas importantes como niños en época de crecimiento, convalecientes, deportistas, … Calma la tos y tiene efecto expectorante, y a nivel externo (tópico) desinfecta las heridas y favorece su cicatrización. También ayuda a nuestra digestión por su aporte de enzimas. El color y calidad de la miel depende de las flores que liben las abejas, pues guarda parte de su perfume y sus propiedades beneficiosas. Algunas plantas darán miel más clara (azahar, acacia, romero, etc.) y otras más oscura (tomillo, encina, etc.).

La mejor miel es la natural, suele ser más espesa y su color y textura irregulares, pues no ha pasado por tratamientos industriales (filtrado y tamizado en caliente, desaireado, y pasteurización). Habréis observado que la miel comercial que compráis en los supermercados nunca cristaliza ni se pone turbia u opaca. La pasteurización no es para eliminar gérmenes o microorganismos (pues en un medio tan dulce éstos no se reproducen), sino para evitar que la glucosa cristalice y tenga esa apariencia turbia, vamos para que no quede “fea”. Sin embargo este tratamiento elimina parte de sus propiedades. La miel que cristaliza no pierde ninguna de sus cualidades nutritivas. Si queremos licuarla de nuevo podemos ponerla al baño María, y removiendo; pero ojo, a baja temperatura, sin dejar que el agua hierva y en cuanto esté casi líquida la retiramos.

Los beneficios de la miel son muy similares de una a otra, pero el hecho de que se obtengan de una planta u otra le dará parte de sus beneficios medicinales, y un color y textura peculiar.

Contiene azúcares energéticos, vitaminas, minerales, enzimas activas, aminoácidos, ácidos orgánicos, sustancias antibióticas (inhibina, ácido fórmico), polen, acetilcolina y agua.

Contiene más de un 80% de monosacáridos, hidratos de carbono simples, de absorción rápida, que son fructosa y glucosa principalmente, y otros como maltosa, sacarosa, melibiosa, isomaltosa y rafinosa. Además de agua y azúcares también contiene minerales, sobre todo fósforo y potasio, y también cobre, hierro, calcio, magnesio; y vitaminas como la vitamina C, A, D, E, K y del grupo B, sobre todo niacina (B3).

Contiene bastantes enzimas (glucosaoxidadsa, amilasa, catalasa, invertasa, proxidasa, diastasa y lipasa) y flavonoides. Las enzimas le otorgan características digestivas y curativas importantes y los flavonoides poseen propiedades antioxidantes.

Por sus propiedades antibacterianas la miel resulta muy adecuada en la prevención y tratamiento de enfermedades como resfriados, gripe, bronquitis, sinusitis, asma, amigdalitis, … Para esto son ideales las mieles de espliego, tilo, romero o eucalipto. En la miel de manuka esta capacidad antibacteriana es capaz de neutralizar el Helicobacter pylori, causante de acidez gástrica, gastritis, y úlcera gástrica y de duodeno. Las heridas y quemaduras se curan muy bien con miel. Sus propiedades antisépticas y cicatrizantes evitan las infecciones y aceleran la curación de la piel dañada. Todas son cicatrizantes, pero la mejor es la de lavanda.

La miel queda muy bien en platos de carne, sobre todo de cerdo, las chuletas a la miel por ejemplo, están buenísimas. Pues sin más a probar esta receta, que es facilita y rica rica

Un saludo y hasta la receta que viene.

 

 

 

 

Ñam

© 2014 Minia García buzon@lacocinademinia.es