Arroz con almejas

 

 

ISO, VELOCIDAD, DIAFRAGMA Y UN POQUITO DE SAL

Arroz con almejas

 

 

 

Los Ingredientes son:

- 500 grs de almejas vivas

- Una cebolla

- Un diente de ajo

- Una ramita de perejil

- Un vaso de arroz

- Medio vaso de vino blanco

- Vaso y medio de agua

- Sal

- Aceite de oliva

 

Paso 1

Una vez que lleguemos a casa con las almejas, preferiblemente de la plaza, las pondremos en agua. Todo depende si el plato lo vamos a hacer el mismo día o al día siguiente. Si lo hacemos ese mismo día, pondremos las almejas unos 15 minutos en agua fría, sin mas, y ellas mismas irán echando las arenas.

En caso de que las utilicemos para el día siguiente, habrá que ponerlas en agua fría pero con un puñado de sal. Sino se ahogarían y morirían.

Una vez que estén limpias, las sacamos directamente del agua, con las manos, no inclinemos el recipiente en el que las tengamos, sino toda la arena que está abajo podría volver a entrar en las almejas. Les pasamos un agua y ya están limpias.

Paso 2

Picamos la cebolla y el ajo muy menudo y lo ponemos a fuego con un chorro de aceite. Dejaremos que se vaya pochando a fuego medio durante unos veinte minutos, hasta que veamos que se ablanda.

Paso 3

En cuanto está la cebolla, echaremos las almejas, subimos el fuego a tope y, con la tapa puesta, dejaremos unos cinco minutos, hasta ver que las almejas se han abierto. Nunca abramos una almeja una vez cocinada, pues significa que ya estaba muerta antes de cocinar y, o bien puede estar mala o bien puede venir llena de arena. Directamente la tiramos, sin que nos de pena.

Paso 4

Una vez que están las almejas abiertas, agregamos el agua y el vino. Damos un par de meneos y retiramos las almejas. Las reservamos.

 

Paso 5

Llevamos a ebullición el agua y el vino y echamos el arroz. En caso de que hayamos utilizado las almejas que han estado con sal, no agregaremos sal hasta el final del todo, ya que ellas mismas la epulsan en la cocción.

En mi caso utilizo el arroz SOS de toda la vida, pero hay quien le gusta más el evaporado, eso para gustos. Dejaremos que se haga veinte minutos a fuego medio con la cacerola destapada.

Unos dos minutos antes de que acabe la cocción, agregamos las almejas y el perejil. También aprovechamos para recificar el punto de sal. Removemos un poco el arroz y dejamos que se acabe de hacer.

Buen provecho.

 

 

 

Los consejos de Gemma

Cuando le preguntamos a un niño que quiere comer, normalmente nos contesta cosas como: hamburguesas, espaguetis, macarrones, pizza,...

En mi casa no sucede esto. En mi casa la respuesta de mi hija de seis años es, o sushi o arroz con almejas.

Así que, ahora que está malita, le he preparado su comida favorita, el arroz con almejas.

Así que, esta receta va dedicada enteramente a Carolina.

 

Mmmmm…, Carolina sí que sabe….Ya he comentado en alguna ocasión que el arroz es una de mis comidas favoritas, así que no puedo estar más de acuerdo con sus gustos. La verdad es que es un plato muy agradecido. Da igual que vaya acompañado de setas, de carne, de verduras, de calamares,…, siempre que esté en su punto es un éxito en la mesa.

En este caso va acompañado de almejas, así que es un plato principalmente hidrocarbonado y proteico. Para complementar el menú y añadir alimentos reguladores que aporten vitaminas y minerales podemos acompañarlo con una ensalada fresca.

El arroz es un cereal presente en casi todas las culturas y tiene múltiples preparaciones posibles. Al ser la base de la alimentación de las culturas asiáticas, tiene en ellas un significado parecido al del pan aquí, es decir, es su alimento divino y, por lo tanto participa en los rituales religiosos (los sacerdotes lo reparten como aquí las hostias cristianas o pan de Cristo) y el sake, una especie de licor de arroz, es bebido en ceremonias, como aquí el vino. Es símbolo de riqueza y de fertilidad, y en nuestra cultura lo hemos adoptado de la asiática usándolo en las bodas para desear abundancia a la pareja de recién casados.

El arroz es una de las principales fuentes de energía alimentaria, pero además hervido se utiliza como antidiarreico. Al ser muy rico en almidón protege las mucosas; así, el agua de arroz ayuda a suavizar la irritación estomacal en caso de dolor de estómago o gastritis. Esta propiedad protectora y antiinflamatoria se puede aprovechar también a nivel tópico (polvo de arroz) para problemas de piel, dermatitis del pañal, etc.

Se cree que el grano de arroz es astringente y que no lo deben consumir aquellas personas con problemas para ir al baño. Sin embargo el arroz, sobre todo el integral o de grano entero, es rico en fibra, lo que facilita el tránsito intestinal. Pero si preparamos un agua de arroz conseguimos el efecto contrario.

El arroz integral es rico en potasio, de efecto diurético, que contribuye a eliminar líquidos del organismo (importante para la obesidad, edemas, hipertensión o problemas renales).

Como ya os he comentado, con la llegada de las famosas dietas proteicas parece que ha caído en picado el consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono, entre ellos el arroz; sin embargo chinos y japoneses lo consumen varias veces a diario, y no son precisamente culturas que se caractericen por sufrir de nuestras enfermedades más occidentales, como las cardiovasculares, obesidad...

Debemos recordar que el 50-60% de la energía aportada con la dieta debe provenir de los hidratos de carbono, que son el "combustible", esencial para ser metabolizado por el organismo y convertirse en energía utilizable para todas las funciones corporales y cerebrales (el cerebro en condiciones normales solamente utiliza glucosa como fuente de energía)

Además contiene elementos antioxidantes como la vitamina C, la A, compuestos fenólicos y flavonoides.

El arroz se complementa muy bien con las legumbres, proporcionando aquellos aminoácidos esenciales que no contiene este cereal, y consiguiéndose así proteínas HBV o de alto valor biológico; por eso se suele añadir un puñado de arroz por ejemplo a las lentejas, o a los potajes de garbanzos.

Es un cereal, como ya he apuntado en otras ocasiones, que está libre de gluten, con lo que es una muy buena opción para dietas celíacas.

Esta receta es muy popular en nuestra tierra, sobre todo en restaurantes de cocina clásica o tradicional; incluso los hay que alcanzaron su fama con este plato. También es muy típico en Asturias; si existe un plato presente en la mayoría de sidrerías asturianas, ése es el arroz con almejas. No tiene mayor complicación, sólo conseguir unas almejas grandes y buenas, porque de su sustancia y sabor dependerá el éxito del arroz, ya que el grano tiene la capacidad de absorber e impregnarse de los ingredientes que le acompañan.

No caigamos en el error de comprarlas demasiado pequeñas o baratas, porque de ellas va a depender el sabor final del plato. Como bien dice Minia, lo ideal es comprarlas fresquitas en la plaza. Deben tener las valvas cerradas o ligeramente abiertas y, cuando las toquemos, que se cierren rápidamente. Si al hacer esto no se cierran, la almeja está muerta. Si las valvas se cierran, pero luego se abren inmediatamente, se trata de moluscos viejos. En general al cogerlos deben dar la sensación de pesadez y frescura, es decir, sensación de estar llenas.

La percusión debe ser sorda, no deben sonar a hueco, y su olor debe ser el típico a mar.

Las almejas tienen diversas clases, según el tamaño y calidad. La más importante es la almeja del Cantábrico, también llamada almeja fina. Son de menor calidad las almejas del Mediterráneo o chirlas, las almejas doradas, las chilenas o los almejones.

Las especiales condiciones de las costas españolas, en especial las de Galicia y Asturias, han propiciado la aparición de industrias relacionadas con la cría de moluscos, sobre todo de ostras, mejillones y almejas.

Las almejas son un alimento rico en proteínas y bajo en calorías, en hidratos de carbono y en grasas, por lo que es ideal en dietas de adelgazamiento. Es de los mariscos con menos colesterol y tienen una proporción beneficiosa de ácidos grasos omega-3. Tienen un alto contenido en minerales y vitaminas (especialmente en vitaminas del grupo B, destacando la vitamina B3 y la B12). El déficit de la vitamina B12 produce pérdida de memoria, confusión y bajo estado de ánimo, y la riqueza en esta vitamina combate estos síntomas.

En cuanto a los minerales destaca especialmente su alto contenido en hierro (100 g de almejas aportan la cantidad diaria recomendada de este mineral), potasio, selenio, yodo, manganeso y calcio.

Gracias precisamente a ese alto contenido en hierro su consumo está aconsejado en personas con anemia, o que se encuentran en situaciones de mayor requerimiento de hierro (deportistas, mujeres embarazadas…)

Gracias a su contenido en zinc ayuda a aumentar las defensas y reforzar el sistema inmunológico, incrementando la resistencia natural de nuestro organismo a las infecciones. Además en zinc y el manganeso favorecen la lívido.

Su contenido en yodo activa el metabolismo y junto al calcio ayuda a mantener la salud ósea.

Debemos tener cuidado a la hora de elegir las almejas. Muchas veces meten marisco de otras procedencias como nacional. La almeja gallega tiene un color gris claro (recordad las conchas que os encontrabais en la playa de pequeños y os servirá como referencia).

Como apunte curioso, en el año 2007, en Islandia, se descubrió una almeja con más de 400 años de vida, ¡y viva! La llamaron Ming y se convirtió en el animal más viejo del mundo (aunque murió al poco de recogerla). Entró en el Libro Guinness de los Récords, desbancando a otra que había vivido 220 años. Por lo visto la edad de las almejas se puede comprobar contando los anillos que se van formando anualmente en su concha al ir creciendo, al igual que los anillos de los troncos de los árboles.

Dicen los científicos que las aguas de Islandia podrían tener las condiciones ideales para alcanzar una gran longevidad... pero creo que sólo se refieren a las almejas (por si alguno se estaba frotando las manos).

Por ahora nos tendremos que conformar con los beneficios de la almeja como alimento, así que optaremos por hacer un arrocito estupendo con unas almejas ¿os animáis?

Un saludo y hasta la receta que viene, un bizcocho salado muy muy original.

 

 

 

 

Ñam

© 2014 Minia García buzon@lacocinademinia.es