Angel Cake

 

 

ISO, VELOCIDAD, DIAFRAGMA Y UN POQUITO DE SAL

Angel Cake

Y una vez puestos a introducirnos en el mundo del Angel Cake, podemos modificar la receta hasta límites insospechables.

Podemos sustituir la esencia de vainilla por cualquier otra esencia, limón, anís, ... o bien por concentrados que cada vez son más fáciles de encontrar, como frambuesa, caramelos de lila, gintonic,... dándole el sabor más sorprendente que veamos.

En este caso me animé al sabor frambuesa, pero cualquier día me atrevo con otro:

 

Realmente el truco de esta receta es el enfriado.

Aunque en todas las páginas en las que he consultado indica que hay que utilizar un molde específico para el Angel Cake, he probado a hacerlo en moldes normales de bizcocho. Eso sí, con agujerito en el medio, por eso de guardar las apariencias.

Lo que sí, al ponerlo a enfriar, hay que hacerlo con el molde boca abajo y sobre algo que deje que entre el aire. Yo lo coloco sobre tres tazones de la misma altura.

Eso sí, ¡no le echéis grasa al molde! El fracaso estaría garantizado.

Tampoco nos vale en este caso usar moldes de silicona. Tendría pinta de todo menos de bizcocho.

 

Los ingredientes del Angel Cake son muy poquitos:

- 9 claras de huevo (las de bote, que si no sale en una pasta y después no sabemos qué hacer con tanta yema). Teniendo en cuenta que cada clara suele pesar sobre 33 gramos, tendríamos que usar 300 gramos de claras.

- 170 grs. de azúcar glass

- 90 grs. de harina

- sal

- esencia de vainilla (en polvo o líquida)

Hay quien usa cremor tártaro para que las claras se mantengan a punto de nieve, pero he comprobado que, si está bien hecho, no hace falta.

 

Paso 1

Lo primero que se hace es tamizar la harina y el azúcar. Pero no junto, que cada uno se utiliza en momentos diferentes. Los tamizamos unas cuatro veces cada uno. ¿Que no tenemos tamiz? Ja, ahí tenemos uno de nuestros imprescindibles- el colador-.

Paso 2

Después de ello, habrá que montar las claras. Ya sabéis el truco para que queden bien montadas: todo limpito, limpito, las claras a temperatura ambiente y una pizca de sal.

Pues ala, a batir las claras. Bien batidas, muy bien muy bien. Pero quietos paraos. A mitad del "montaje" de las claras, supongo que se llamará así, ¿no?, que se pronuncien los filólogos, tenemos que echarle la mitad del azúcar glass. Pero poco a poco que si se echa de golpe se nos va el trabajo y el dinero a freír espárragos.

Eso sí, el azúcar glass, que sea comprado. Aunque soy muy dada a evitar comprar por comprar, y que siempre que hay alternativa la intentemos en casa, en este caso no va a ser así. Ni con la Thermomix. No olvidemos que el motor de la thermomix calienta el propio vaso y, de esta manera, nos humedece el azúcar, con lo que quedaría todo hecho un churro.

Así que, a darle de comer a los de Blanquilla o la marca que sea.

Bueno, íbamos por las claras. Montamos, echamos azúcar y seguimos montando hasta que seamos capaces de dar la vuelta al bol- uno de nuestros imprescindibles- y que no se nos caigan las claras. Pero no un segundo, eh?. Hay que estar un ratito bueno.

Paso 3

Ahora mezclaremos las claras con la harina y la esencia de vainilla. Poco a poco, con movimientos envolventes. Olvidaros ya de la batidora. Ya ha hecho su función. Ahora hay que mezclar con las varillas de cocina. Sí, ya sé que no lo he puesto como imprescindible, pero son imprescindibles, no la lista de la compra de la que no se puede salir si no se nos desbarata la economía del mes.

Paso 4

Por último, tendremos que echar toda la mezcla en el molde ¡sin engrasar! y meterlo en el horno a 180 ºC sobre una hora.

Igual que las cantidades en repostería hay que respetarlas como quien respeta las normas de tráfico, es decir, todas, en el caso de las cocciones, es más bien a ojímetro. Eso sí, acordaros siempre, siempre, que cuando se hace un bizcocho no se puede abrir el horno la primera media hora.

¿Y cómo sabemos que el bizcocho está?

Pues metiendo de vez en cuando un cuchillito en la zona central del bizcocho. Cuando salga limpio del todo, ya está. Eso sí, entre una y otra vez, hay que limpiarlo, eh? que sino, de nada nos vale.

Paso 5 y el más importante

Una vez que está, lo quitamos del horno y lo ponemos a enfriar.

Como dije en su momento, boca abajo y con algún soporte que lo tenga levitando, hasta que enfríe de todo. Aquí no nos valen las prisas.

Ahora a comer, y ya me diréis si sois capaces de comer sólo un trocito.

 

En las fotografías de abajo se ven los dos tipos de molde con el que hacer el Angel Cake.

Las dos primeras son del propio molde del Angel Cake. En la segunda de las fotos se ven las patillas en las que se apoya.

En las dos últimas fotos se ve cómo un molde mondo y lirondo, con ponerlo encima de unos cuencos, nos vale perfectamente para hacer el Angel Cake.

 

 

 

 

 

Ñam

© 2014 Minia García buzon@lacocinademinia.es