Huesitos de San Expedito

 

 

ISO, VELOCIDAD, DIAFRAGMA Y UN POQUITO DE SAL

Huesitos de San Expedito

¿Quién era San Expedito? Siempre me he preguntado esto y, desde hace poco, he sabido la respuesta.

Hay varias teorías, pero la más curiosa es que en una capilla de Nueva Orleáns se recibieron estatuas de Santos en un envío, y una de ellas no tenía nada que indicara a quien correspondía, sino que en la caja aparecía "expedite", por lo tanto decidieron que ese debería ser el nombre de ese santo, y de ahí San Expedito.

Después de esta anécdota os diré que los huesos de San Expedito se consumen en Sevilla en Semana Santa, al igual que en otros sitios, pero en mi casa siempre se consumieron en Todos los Santos, es decir, el 1 de noviembre. Así que, como queráis, el caso es que son muy fáciles de hacer y los niños lo pasan en grande.

 

 

 

 

Los ingredientes:

- 2 huevos

- 4 cáscaras de huevo de aceite de girasol

- 2 cáscaras de huevo de anís

- 8 cucharadas de azúcar

- La harina necesaria (aproximadamente 400 grs)

- Aceite de girasol para freír

- Azúcar glas

 

Paso 1

Mezclamos todos los huevos, con el aceite de girasol, con el anís y el azúcar. Mezclamos bien.

Paso 2

Vamos añadiendo harina hasta hacer una masa que nos se nos quede pegada en las manos. Aquí hay que amasar, así que los niños lo pueden pasar muy bien. No hace falta echar harina en la superficie en la que se amase, sobre todo si se trata de mármol o granito.

 

Paso 3

Se hacen unas tiras con la masa del grosor de un rotulador gordo y de largo como nuestro dedo corazón. Le haremos la forma de los lazos que se usan en la lucha contra el cáncer, por ejemplo.

 

Paso 4

Ponemos bastante aceite en la sartén y, cuando esté caliente, vamos echando los lazos uno a uno. Cuando estén tostados por un lado les damos la vuelta hasta que esté totalmente dorado.

Retiramos y pondremos en un plato con papel absorbente.

 

Paso 5

Cuando estén fríos les echamos azúcar glass por encima.

Buen provecho.

 

 

El otro día hablando con Minia, nos dimos cuenta de que muchas de las recetas que hacíamos tenían nombre de santo, curioso…

Creo que la receta de los huesitos de San Expedito fue la primera que hice, mi primera vez en la cocina, más allá de echar una mano a mi madre alguna vez… y fue con Minia. Después vinieron otras, pero los huesitos eran los más recurridos, incluso los hicimos con mi abuela en Ferrol. Tengo muy buenos recuerdos de los ratos que pasábamos en la cocina…y además es que están buenísimos!!

Como dice Minia, los huesitos de San Expedito son típicos de Semana Santa o de difuntos, dependiendo de la zona.

Se trata de un plato de gran aporte calórico, que proviene sobre todo de la harina, del aceite y del azúcar que lleva la mezcla, pero también del aceite que absorben en la fritura, que aumenta considerablemente su contenido energético (acordaos de poner rlos sobre papel absorbente después de freírlos.

La harina de trigo pertenece al grupo de los cereales y , por tanto, es un alimento principalmente hidrocarbonado, con un contenido en proteínas de aproximadamente un 10% , muy pobre en grasas y colesterol, y que aporta vitaminas del grupo B y magnesio, entre otros minerales. Sus hidratos de carbono son complejos, de absorción lenta (frente a los hidratos de carbono simples y de absorción rápida como azúcares refinados) Es importante resaltar que nos ayuda a bajar el índice glucémico. Pero debemos tener en cuenta que esta receta incluye también azúcar refinado, que es de absorción rápida.

La harina de trigo común está refinada y, por ley, es usualmente enriquecida con vitaminas como tiamina (B1), riboflavina (B2), niacina (B3), y fortificadas con hierro y ácido fólico (vitamina B9). A mayor refinamiento, mayor contenido en hidratos, menos fibra y un leve descenso en el contenido proteico.

La harina integral (elaborada con el grano entero), además de mayor cantidad de fibra, nos va a aportar también las vitaminas y minerales que se encuentran en la cáscara del cereal (la cual se elimina en la elaboración de la harina refinada). Así, contiene vitaminas del grupo B, además de selenio, potasio y magnesio y son una buena fuente de fibra. Sin embargo no pueden ser enriquecidas con ácido fólico.

En el mercado podemos encontrar harina específica para repostería. Es una harina refinada de textura fina hecha a base de trigo blando y tiene un alto contenido de almidón.

También podemos encontrar harinas sin gluten, para personas con problemas de sensibilidad al gluten o celiaquía. Como ya he comentado en alguna ocasión el gluten es un compuesto protéico (glutenina+gliadina) que forma parte de cereales como el trigo, la cebada, el centeno o la avena, pero existen cereales que no lo contienen, como el maíz o el arroz. Es responsable de la elasticidad de la masa de harina y, junto a la fermentación, permite que el pan o postres hechos con ella tengan su volumen y su consistencia elástica y esponjosa.

Existen a su vez otras muchas variedades de harinas en el mercado. Algunas, sobre todo las menos refinadas como la harina de soja, la de centeno, la de maíz o la integral de trigo, tienen un alto contenido en fibra, siendo éstas también las que poseen una menor proporción de hidratos en comparación con las harinas refinadas. Por otro lado, la harina de soja, al no derivar de un cereal sino de una legumbre oleosa, contiene muy poca cantidad de hidratos, pero mucha mayor proporción de proteínas, grasas y fibra.

En este tipo de recetas se suele añadir aceite de girasol porque tiene un sabor más suave y no modifica el sabor final del producto. Después del de oliva es el que más se consume.

La diferencia más importante entre estos aceites está en la relación de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, ya que en el aceite de girasol predominan los segundos mientras que en el aceite de oliva predominan los primeros.

Es importante que en la dieta existan más grasas omega 3 que omega 6, por eso, el aceite de oliva tiene un mejor perfil lipídico. Su resistencia a altas temperaturas es mayor y por lo tanto no tiende a formar radicales libres. Tiene menor proporción de grasas saturadas y mayor contenido en ácido oleico (el de girasol en linoleico). El de girasol es más sensible al deterioro por la luz y la oxidación y sus ácidos grasos poliinsaturados se enrancian con más facilidad. Sin embargo, tiene una gran cantidad de vitamina E que el aceite de oliva no tiene, la cual aporta muchos beneficios por su acción antioxidante.

Otra ventaja extra del aceite de girasol es que tiene un precio más bajo, lo cual resulta verdaderamente atractivo en estos tiempos de crisis. Lo ideal si se puede es emplear los dos aceites en nuestra cocina.

Para hacer algunos postres más digestivos, además de darles un sabor especial, se les añade licor de anís, que tiene propiedades carminativas (favorece la expulsión y disminuye la producción de gases en el intestino) gracias a su contenido en anetol. También evita los cólicos e hinchazón en el estómago.

Pues venga, ahora que llega el fin de semana os animo a poneros con esta receta, y si tenéis peques cerca dejadlos participar, pues se lo pasarán en grande, seguro que repetís! Yo lo haré, para rememorar viejos tiempos. A divertirse y nos vemos el lunes.

Los consejos de Gemma

 

Ñam

© 2014 Minia García buzon@lacocinademinia.es