Bizcocho de nueces

 

 

ISO, VELOCIDAD, DIAFRAGMA Y UN POQUITO DE SAL

Bizcocho de nueces

 

En todas las casas se hacen los bizcochos denominados 3-2-1, en el que cada número indica la cantidad que hay que utilizar de harina, azucar y aceite.

Este bizcocho ofrece múltiples variaciones, ya que se puede sustituir el aceite por mantequilla, el yogur puede ser de limón o natural, o simplemente usar nata.

La harina puede ser normal, integral, mezcla,etc

En este caso, he variado las cantidades de huevo y el tipo de harina.

 

 

 

 

 

 

Los ingredientes son:

- 5 huevos

- 1 vaso de yogourt griego

- 3 vasos de yogurt de harina

- Medio vaso de yogur de harina de nuez (si no se tiene se puede hacer triturando nueces peladas)

- Dos vasos de yogur de azúcar

- Un vaso de yogur de aceite de girasol

- Un pellizco de sal

- Un sobre de levadura

- Un puñado de nueces enteras

 

 

Paso 1

En un bol batimos las claras a punto de nieve con un pellizco de sal.

Paso 2

En otro bol mezclamos todo lo demás, partiendo las nueces a mano.

Paso 3

Vamos incorporando poco a poco la mezcla anterior a las claras.

Paso 4

Metemos la mezcla en la nevera unos 20 minutos hasta que enfríe, de esta forma, se hará más esponjoso el bizcocho.

Paso 5

Con el horno precalentado a 180 ºC, meteremos el bizcocho al horno en un molde.

Estará cuando provemos con un cuchillo y salga limpio.

Buen provecho.

 

Truco para cocinar los bizcochos

Para que un bizcocho quede bien, hay que seguir una serie de mandamientos, en este caso voy a ser generosa y van a ser sólo 6:

- Antes de introducir el bizcocho en el horno, lo dejaremos enfriar en la nevera unos 20 minutos.

- No abrirás el horno durante los primeros 30 minutos

- Utilizarás la bandeja de rejilla

- Situarás el bizcocho en medio del horno

- Utilizarás la función de calor arriba y abajo, pero no la de ventilador (salvo en determinadas recetas)

- Probarás que está hecho con un cuchillo fino clavándolo hacia el medio del bizcocho que no salga manchado. ¡¡¡Pero no antes de los 30 minutos!!

 

 

Los consejos de Gemma:

 

Éste es un bizcocho muy adecuado para esta época, pues aparte de que entra muy bien, por ejemplo, con un tazón de leche, la nuez es un fruto seco que se encuentra en su mejor momento en esta estación, el otoño. Después de las pipas es mi preferida. Se dice que es originaria de Persia y que fueron los romanos quienes introdujeron el nogal en España, y de aquí lo llevamos a Francia e Inglaterra, extendiéndolo por toda Europa. Como muchos otros productos también lo llevamos a América. Las nueces de California tienen mucha fama, son las más “bonitas”, grandes, con forma regular y muy blancas y limpias. Son las más exportadas a todos los mercados, aunque su espectacular presencia no se corresponde con la calidad de su fruto, pobre en carne comparada con las europeas y, para mi gusto, más insípidas.

Podemos encontrar las nueces en el mercado enteras, troceadas en mayor o menor medida, y molidas en forma de harina más o menos fina.

Si no disponemos de la harina de nuez, podemos hacerla nosotros, como apunta Minia, triturando las nueces, aunque no debemos molerlas en exceso, pues libera aceites y quedará una mezcla mantecosa. Después la tamizamos.

Si las compramos ya peladas debemos guardarlas en un tarro hermético, pues se enrancian enseguida en contacto con el aire.

Se trata de un postre bastante calórico debido a los hidratos de carbono aportados por la harina y el azúcar, y a las grasas de los huevos, el aceite y las nueces. También aporta proteínas a través de las nueces, la harina y el yogurt.

Cuando compremos nueces es preferible optar por el fruto fresco con su cáscara, o por las nueces peladas envasadas al vacío. La mejor temporada es este mes de Noviembre, pues ya se encuentran maduras y secas. La cáscara debe estar sana, sin grietas o agujeros y tener peso (que notemos que pesan al cogerlas)

No importa que la cáscara esté ennegrecida, pues no tiene por qué afectar al fruto. Esa coloración se debe a la presencia de un pigmento, la nogalina, en su cáscara verde o externa.

La mejor forma de conservarlas es en un bote o tarro hermético, en un lugar fresco y seco. Todavía mejor opción sería envasarlas al vacío. Las grasas de la nuez se oxidan con rapidez, así que si las almacenamos durante mucho tiempo, pueden adquirir un sabor rancio. En el caso de las nueces troceadas o molidas el enranciamiento es más rápido, pues tienen mayor superficie de contacto con el aire.

Las peladas pueden guardarse en la nevera para retrasar más este proceso. Otra opción es congelarlas. Con o sin cáscara.

Cuando las conservamos durante mucho tiempo y se pasan pueden descomponerse y desarrollar aflatoxinas, unas micotoxinas con efectos tóxicos sobre el sistema nervioso e inmunológico, y que se le atribuye un papel en el desarrollo de algún tipo de cáncer como el de hígado.

Las nueces son un alimento muy sano y nutritivo, pero también muy calórico. Su contenido en agua es bajo, por eso debemos controlar su consumo si llevamos una dieta controlada en calorías. Pero una ración de tres o cuatro nueces al día sin duda nos aporta muchos beneficios. Son muy adecuadas en casos de alimentación deficitaria, en personas convalecientes o con falta de apetito. Podemos enriquecer la dieta añadiendo nueces al desayuno, en los yogures, en ensaladas o en las salsas. Os digo yo que un postre o merienda a base de nueces con miel es ideal para reponer fuerzas.

Existe una antigua teoría sobre las propiedades curativas de la nuez para el cerebro, relacionadas con el parecido que tiene su fruto con este órgano. Al margen de lo que pueda tener de verdad, lo cierto es que se trata de un alimento interesante en la alimentación infantil y juvenil, porque su valor nutritivo contribuye al desarrollo físico y mental, mejora el rendimiento, la memoria y la concentración. También es aconsejable en períodos de estrés, de exámenes, de esfuerzos físicos que requieren mucha energía, y se recomienda su consumo a mujeres embarazadas, niños y ancianos.

La nuez es un fruto seco de naturaleza oleaginosa, es decir, con elevado porcentaje de lípidos o grasas, destacando la presencia de ácidos grasos poliinsaturados (sobre todo linoléico y en menor proporción linolénico). Así, es importante en dietas vegetarianas, pues sustituye el aporte de ácidos grasos omega-3 del pescado.

Contiene gran cantidad de hidratos de carbono y proteínas y es rica en fibra, que favorece el tránsito intestinal, y disminuye los niveles de colesterol, regula el nivel de azúcar en sangre y protege ante enfermedades como el cáncer de colon.

La nuez es uno de los alimentos denominados cardiosaludables y antioxidantes, que protegen de las enfermedades cardiovasculares y degenerativas (como el Alzheimer). Reduce el colesterol “malo” o LDL gracias a su contenido en ácidos grasos esenciales (linoléico y linolénico). Esenciales significa que nuestro organismo no los puede sintetizar o formar, y por lo tanto tenemos que aportarlos en la dieta. Previenen la arteriosclerosis (endurecimiento de las arterias y pérdida de elasticidad de sus paredes) y la aterosclerosis (depósito y acumulación de ateromas o placas de grasa y colesterol en el interior de las arterias), disminuye la tensión arterial y fluidifica la sangre, ayudando en la circulación sanguínea, evitando la coagulación y la formación de trombos en venas y arterias. Además tienen también acción antiinflamatoria.

Entre las vitaminas destacan la vitamina A, la E y las del grupo B, especialmente el ácido fólico (B9), tiamina (B1), riboflavina (B2) y piridoxina (B6) y niacina (B3) que ayudan al buen funcionamiento de músculos, sistema nervioso y cerebro. También aporta vitamina C, aunque ésta se pierde en parte en el proceso de maduración y el tiempo de “secado”.

Respecto a los minerales destaca el contenido en potasio, magnesio, fósforo, calcio, hierro, y zinc; e incluso pequeñas cantidades de cobre y sodio.

Su riqueza en grasas saludables favorece la conexión neuronal, pues funcionan como neurotransmisores, y también contiene otros compuestos beneficiosos para el cerebro como son la lecitina, el fósforo y las vitaminas del grupo B.

Su elevado contenido en polifenolesayuda a la memoria, por lo que el consumo de nueces puede influir tanto en nuestra vida diaria como para prevenir enfermedades como la demencia senil o el Alzheimer precoz.

La serotonina es un neurotransmisor con propiedades para disminuir el estrés, la ansiedad y evitar el nerviosismo, que produce un efecto saciante y, por tanto, disminuye la sensación de hambre.

El calcio, el magnesio y el boro son importantes para la calcificación, al igual que las almendras, así es que es adecuada para la osteoporosis.

La vitamina E tiene propiedades antioxidantes, que combate los radicales libres responsables del envejecimiento y aparición de enfermedades degenerativas.

El zinc, las vitaminas del grupo B y los polifenoles ayudan a mantener la piel en buen estado, y previenen por ejemplo la piel seca y los eccemas.

Recientes estudios han relacionado la presencia de un antioxidante que sólo se encuentra en las nueces (quinona juglone) con menor riesgo de padecer cáncer, pues se le atribuye la capacidad de eliminar células cancerosas, manteniendo intactas las del tejido sano.

Para terminar un consejo: no es recomendable comer nueces verdes crudas, pues contienen un tóxico, el ácido cianhídrico o cianuro. Así que no os echéis a dormir la siesta bajo un nogal con nueces verdes, pues quizá se os levante dolor de cabeza.

A probar esta exquisitez y hasta la receta que viene!!!

 

 

 

Ñam

© 2014 Minia García buzon@lacocinademinia.es