Imprescindibles 3

 

 

ISO, VELOCIDAD, DIAFRAGMA Y UN POQUITO DE SAL

Bebidas alcohólicas

No creáis que ahora voy a hacer un blog de bebidas. No. Para eso ya está la Wikipedal.

Lo que pasa es que en la cocina no debe faltar el alcohol, y no me refiero al del quemador de la fondue, precisamente.

Para cocinar hay tres fundamentales: vino- después diré si blanco o tinto, coñac y anis.

¿A quien se le ocurre cocinar sin gota de alcohol? Que no pasa nada, que aunque sea para niños se puede hacer la comida con alcohol. Que se lleva a ebullición y se evapora. Eso sí, lo de flambear lo dejamos para los bomberos, que son los que tienen experiencia con el fuego. La última vez que intenté hacerlo se me quemaron todos los pelos de un brazo.

Y realmente, mucho mucho no se aprecia la diferencia entre flambearlo y llevarlo a ebullición.

En cuanto al vino, mejor blanco. Y si es Godello, mejor. Me he declarado públicamente amante del Godello, y si es A Coroa, mejor que mejor.

Y no seamos cutres. Que después hacemos una boloñesa con vino de tetrabrick y sabe a comida para perros.

El vino se disfruta en bebida y en comida. Hombre, tampoco hace falta usar vino de los de botellas a 20 euros, pero uno algo medianito sí que se puede.

¿Y porqué blanco? Porque con el pescado va bien por el sabor. Y porque el vino tinto endurece la carne.

En cuanto al coñac y al anís. El primero fundamental para los asados, eso sí, con unas gotitas de Salsa Perrins ya queda que ni pintao. Y el segundo va genial para algunos postres, eso sí, fritos.

Moldes de silicona

Sin miedo. No se derriten, aunque la apariencia es frágil y delicada.

Una vez me comentó una persona que no usaba el molde de silicona porque se podía deshacer en el lavavajillas.

¡Alma de cántaro! Un molde, que aguanta casi trescientos grados en el horno y que sale de él mondo y lirondo ¿cómo se va a derretir en el lavavajillas?

Nada, fuera miedos, no hay nada como un molde de silicona.

No hay que echar mantequilla ni harina para que no se nos peguen los alimentos, y lo mejor de todo, no ocupa nada en nuestro cajón. Se pueden guardar plegados- como en la imagen- que recuperan la forma como las tiendas de camping del Decathlon.

Eso sí, pasados unos añitos, o unos usos, no sé bien cuál es la razón, el molde se empieza a poner un pelín pringoso, con lo que, o lo lavamos con más frecuencia, o nos compramos otro, que hay que darle de comer a los de las tiendas para salir de la crisis.

Para lo único que uso un molde que no sea el de silicona es para el Angel Cake, para todo lo demás...¡silicona!

Coladores

Lo que no puedo entender es cómo una casa es capaz de sobrevivir con sólo un colador. ¡Que en los chinos están a 50 céntimos!

No pasa nada porque sean de plástico, de hecho, debido a mi alergia al níquel, es el que prefiero, pero ya es una cuestión personal.

Lo que no quiero ver, bajo ningún concepto, es intentando colar el agua de la sopa en un colador del tamaño de un vaso de agua. ¡no, señores!

Después claro, nos toca la sopa con tropezones, porque todo no cabe.

Éstos, como los cuchillos, uno grande y uno pequeño. Uno para el zumo y otro para la sopa.

Sí, para el zumo. Ya sé que no se debe colar, pero alguno que otro se me abre a arcadas cuando va la pulpa del zumo, así que nada, a colar. Y lo hace una menda todas las mañanas, hasta completar el litro de zumo diario. Que los chupitos son para los licores.

 

 

Ñam

© 2014 Minia García buzon@lacocinademinia.es